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100 1 _aPiatnitzky, O.
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245 1 0 _aRompiendo la noche
_c/ O. Piatnitzky
246 _aRompiendo la noche
_b: memorias de un bolchevique
260 _aMedellín
_bLa Pulga
_c1974
300 _a139 p.
_c; 17 cm.
365 _2ONIX versión 42 - Lista 58
_a02
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_cCOP
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520 _aSería erróneo pensar, que este libro encierra las memorias de un hombre excepcional, y menos aún las de un aventurero amargado o superdotado, que habla siete idiomas y tiene pactos con el diablo. Sus páginas están carentes de despecho y de arrepentimiento. Contrariamente a otros, su autor no busca la admiración ni el falso proselitismo. Su mérito radica, particularmente en el realismo histórico y admirablemente humano con que nos hace vivir lo que fue la Rusia esclavista de los zares, y el contraste surge, con lo que todo el mundo sabe que es hoy, en la sexta parte de la tierra, el gran país de los Sóviets. Esta comparación, y la serena emotividad de éstas páginas, estrujan en forma profunda al corazón humano. Piatnitzky, contrariamente a todos, o casi a todos los que se creen con la obligación de escribir sus memorias, es el hombremasa por excelencia. Ni física, ni intelectualmente, ni aún siquiera su vida aguerrida de combatiente, tiene nada de extraor- dinario. Él nos lo dice, “Millares de mis compañeros han luchado en condiciones semejantes o peores que yo”. En lo que sí debe admirársele al autor, es en su espíritu de abnegación, en su tenacidad, y en esa fe infinita e inquebrantable, respecto a la capacidad y al destino histórico del proletariado y de las clases trabajadoras en todo el mundo Piatnitzky en éste y en otros aspectos, es una verdadera revelación, su obra, no carente de estilo literario, es de un realismo y de una emotividad que apasiona grandemente. Sus páginas, llenas de experiencias valiosas, muchas veces sangrantes, pero siempre saturadas de abnegación y con el optimismo de éstos viejos pioneros, de los millones de militantes anónimos de hoy, que en todo el mundo batallan, por una de las causas más ambiciosas y más nobles que jamás hayan existido; la causa que está ya, sin utopías, en camino de redimir a la humanidad, arrancando al 95% de la opresión, de la miseria, y de las guerras; creando una vida más feliz, no en el otro, sino en éste mundo; por medio de una organización social más justa y más científicamente estructurada. Por último: ¿Quién puede negar que Piatnitzki y sus compañeros no encarnan el alma vigorosa de los viejos bolcheviques del partido de Lenin, y el de ser ellos la levadura de los heroicos hijos del país de los Sóviets?. De aquéllos que defendieron Moscú, Stalingrado, etc., haciendo morder el polvo y rompiendo el espinazo a los más grandes ejércitos invasores de su Patria. ¿Puede ser éste país, pueden ser estos hombres que bajo instituciones propias han hecho progresar grandemente todas las ciencias, toda la técnica, y todas las ramas de la cultura en general, un peligro para el progreso humano? MARIO NAVA.
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_aSOCIALISMO
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_aCOMUNISMO
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_a AUTOCRÍTICA COMUNISTA
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_cBK