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Rompiendo la noche / O. Piatnitzky

Por: Idioma: Español Detalles de publicación: Medellín La Pulga 1974Descripción: 139 p. ; 17 cmOtro título:
  • Rompiendo la noche : memorias de un bolchevique
Tema(s): Clasificación CDD:
  • 335.43 P58r
Resumen: Sería erróneo pensar, que este libro encierra las memorias de un hombre excepcional, y menos aún las de un aventurero amargado o superdotado, que habla siete idiomas y tiene pactos con el diablo. Sus páginas están carentes de despecho y de arrepentimiento. Contrariamente a otros, su autor no busca la admiración ni el falso proselitismo. Su mérito radica, particularmente en el realismo histórico y admirablemente humano con que nos hace vivir lo que fue la Rusia esclavista de los zares, y el contraste surge, con lo que todo el mundo sabe que es hoy, en la sexta parte de la tierra, el gran país de los Sóviets. Esta comparación, y la serena emotividad de éstas páginas, estrujan en forma profunda al corazón humano. Piatnitzky, contrariamente a todos, o casi a todos los que se creen con la obligación de escribir sus memorias, es el hombremasa por excelencia. Ni física, ni intelectualmente, ni aún siquiera su vida aguerrida de combatiente, tiene nada de extraor- dinario. Él nos lo dice, “Millares de mis compañeros han luchado en condiciones semejantes o peores que yo”. En lo que sí debe admirársele al autor, es en su espíritu de abnegación, en su tenacidad, y en esa fe infinita e inquebrantable, respecto a la capacidad y al destino histórico del proletariado y de las clases trabajadoras en todo el mundo Piatnitzky en éste y en otros aspectos, es una verdadera revelación, su obra, no carente de estilo literario, es de un realismo y de una emotividad que apasiona grandemente. Sus páginas, llenas de experiencias valiosas, muchas veces sangrantes, pero siempre saturadas de abnegación y con el optimismo de éstos viejos pioneros, de los millones de militantes anónimos de hoy, que en todo el mundo batallan, por una de las causas más ambiciosas y más nobles que jamás hayan existido; la causa que está ya, sin utopías, en camino de redimir a la humanidad, arrancando al 95% de la opresión, de la miseria, y de las guerras; creando una vida más feliz, no en el otro, sino en éste mundo; por medio de una organización social más justa y más científicamente estructurada. Por último: ¿Quién puede negar que Piatnitzki y sus compañeros no encarnan el alma vigorosa de los viejos bolcheviques del partido de Lenin, y el de ser ellos la levadura de los heroicos hijos del país de los Sóviets?. De aquéllos que defendieron Moscú, Stalingrado, etc., haciendo morder el polvo y rompiendo el espinazo a los más grandes ejércitos invasores de su Patria. ¿Puede ser éste país, pueden ser estos hombres que bajo instituciones propias han hecho progresar grandemente todas las ciencias, toda la técnica, y todas las ramas de la cultura en general, un peligro para el progreso humano? MARIO NAVA.

Sería erróneo pensar, que este libro encierra las memorias de
un hombre excepcional, y menos aún las de un aventurero amargado
o superdotado, que habla siete idiomas y tiene pactos con
el diablo. Sus páginas están carentes de despecho y de arrepentimiento.
Contrariamente a otros, su autor no busca la admiración
ni el falso proselitismo. Su mérito radica, particularmente
en el realismo histórico y admirablemente humano con que nos
hace vivir lo que fue la Rusia esclavista de los zares, y el contraste
surge, con lo que todo el mundo sabe que es hoy, en la
sexta parte de la tierra, el gran país de los Sóviets. Esta comparación,
y la serena emotividad de éstas páginas, estrujan en forma
profunda al corazón humano.
Piatnitzky, contrariamente a todos, o casi a todos los que se
creen con la obligación de escribir sus memorias, es el hombremasa
por excelencia. Ni física, ni intelectualmente, ni aún siquiera
su vida aguerrida de combatiente, tiene nada de extraor- dinario. Él nos lo dice, “Millares de mis compañeros han luchado
en condiciones semejantes o peores que yo”. En lo que sí debe
admirársele al autor, es en su espíritu de abnegación, en su
tenacidad, y en esa fe infinita e inquebrantable, respecto a la capacidad
y al destino histórico del proletariado y de las clases trabajadoras en todo el mundo
Piatnitzky en éste y en otros aspectos, es una verdadera revelación,
su obra, no carente de estilo literario, es de un realismo
y de una emotividad que apasiona grandemente. Sus páginas,
llenas de experiencias valiosas, muchas veces sangrantes, pero
siempre saturadas de abnegación y con el optimismo de éstos
viejos pioneros, de los millones de militantes anónimos de hoy,
que en todo el mundo batallan, por una de las causas más ambiciosas
y más nobles que jamás hayan existido; la causa que está
ya, sin utopías, en camino de redimir a la humanidad, arrancando
al 95% de la opresión, de la miseria, y de las guerras;
creando una vida más feliz, no en el otro, sino en éste mundo;
por medio de una organización social más justa y más científicamente
estructurada.
Por último: ¿Quién puede negar que Piatnitzki y sus compañeros
no encarnan el alma vigorosa de los viejos bolcheviques
del partido de Lenin, y el de ser ellos la levadura de los heroicos
hijos del país de los Sóviets?. De aquéllos que defendieron
Moscú, Stalingrado, etc., haciendo morder el polvo y rompiendo
el espinazo a los más grandes ejércitos invasores de su Patria.
¿Puede ser éste país, pueden ser estos hombres que bajo instituciones
propias han hecho progresar grandemente todas las
ciencias, toda la técnica, y todas las ramas de la cultura en general,
un peligro para el progreso humano?
MARIO NAVA.



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